El retorno del Rey

 LA PARUSÍA: REINO Y ESPERANZA ENTRE EL PRESENTE Y EL FUTURO 



El siguiente escrito tiene como objetivo presentar una opinión personal de la parusía o la segunda venida de Cristo. Esta concepción tiene su argumento principal en el “ya”, pero “todavía no”, con aplicaciones pentecostales. Esta tensión producida por el presente y el futuro demuestra que, la parusía tiene dos objetivos: primero, la parusía está ligada al concepto de reino de Dios y a la presencia de Cristo en las acciones históricas que integran a todos a este reino, para los pentecostales esto pasa por medio de los afectos; los que se demuestran con el amor al prójimo.  Segundo, la esperanza en la segunda venida de Cristo, ¿para qué viene Jesús? El propósito del regreso de Jesús pasa por hacer justicia en plenitud y culminar esta esperanza que los cristianos tienen en el reino, para los pentecostales esta será una experiencia de amor con ese alguien que ha derramado al Espíritu Santo. 

La palabra Parusía significa: presencia y llegada. Según Nocke, la palabra originalmente fue usada para designar la llegada de un rey, también se usaba para resaltar su presencia en el reino. En el Nuevo Testamento se usó la palabra para hablar del retorno de Cristo; asimismo la parusía fue tomada con características presentes, no solo para las primeras comunidades de fe, sino para todos los cristianos de todos los tiempos. Interpretar la parusía como un acto presente es relacionar la venida de Cristo al concepto de reino de Dios. Sumado a esto, la parusía no solo tiene una interpretación presente, también tiene una experiencia futura. Es un proceso de aprendizaje entre la llegada presente de la presencia de Jesucristo y las experiencias futuras por descubrir, creando una tensión entre el “ya”, pero “todavía no”, que se hace evidente en lo que implica el reino de Dios para todo cristiano.   

Desde la tensión del "ya", pero "todavía no"; la parusía tiene claro su objetivo presente: demostrar con acciones históricas la esperanza en el reino. Para Rafael Aguirre, la parusía tiene una configuración presente clara y es la atención a los pobres, lo que supone una buena noticia. La esperanza presente en la parusía, es la realización de la justicia, porque en el reino de Dios nadie queda afuera. En el encuentro con Cristo está la exigencia máxima del amor al prójimo. En este mismo sentido Steven Land habla de la tensión del reino, pero desde un “ya” del mundo y un “todavía no” que no es de este mundo. Para Land el reino es un lugar de justicia y alegría que se ve reflejado por los afectos que da ser lleno del Espíritu, que llevan a querer preservar la manera de vivir que el Rey estableció, esos afectos que conllevan la justicia y la paz, pero, sobre todo, el amor. El amor lleva al cumplimiento del reino de Dios y su justicia.

El pentecostalismo no es ajeno al sentir del pobre o el marginado social, de hecho los inicios del pentecostalismo son una evidencia de esto último. Su origen en las montañas de Carolina del Norte, Tennessee y en la calle Azusa, fueron testigos de como un grupo de cristianos de escasos recursos eran parte de un avivamiento, del cual no se sintieron excluidos por su estrato social o por su raza; al contrario, dentro de esta parusía, confirmada por la experiencia en el Espíritu Santo, no hay espacio para el ostracismo. La parusía tomada desde el presente y afirmada por el pentecostalismo, es una continuación del amor al prójimo. Para Land hablar de los afectos dentro del reino es hablar de una experiencia en el Espíritu que genera integración y, por lo tanto, justicia, paz y gozo. 

La parusía también tiene otra característica constitutiva: su esperanza futura. Para Nocke, este aspecto futuro será evidente en el día que Cristo regrese, reine y juzgue a todos los que fueron contrarios a Dios. Por otra parte, Aguirre piensa que la venida de Cristo es un misterio, incluso puede ser una decepción; pero, tiene claro que la decepción incrementó la fe en la cruz y en su regreso.  Por lo tanto, hay que esperar que Él venga y que consuma nuestra historia. Asimismo, se encuentra Moltmann quien presenta la escatología como la tensión entre experiencia y esperanza; esperanza en lo que aún no se ve y esperanza que es el carácter constitutivo de Dios que está en cumplir sus promesas de cambio.

Para Juan Stam la venida de Cristo tiene un propósito, porque si no tuviera un propósito ¿para qué el cristiano espera su venida? Esta interrogante es respondida porque para Stam, Cristo tiene cosas que hacer; por ejemplo: Cristo viene a reinar juntamente con la iglesia, pero, Él viene para operar el reino de Dios y su justicia; viene a triunfar. La venida de Cristo va a ser la derrota de todo lo que se oponga a su reino; Cristo viene a juzgar y los santos juzgarán juntamente con Él; Cristo viene a resucitar a los creyentes; su venida traerá plenitud de vida; Cristo viene a encontrarse con nosotros, no se espera algo, sino a alguien; Cristo viene a culminar la historia. El tiempo mesiánico clausura la historia presente y establece en el mundo la posibilidad de una historia, un nuevo cosmos en la eternidad. 

Tomando la descripción de Stam, la iglesia pentecostal ha hecho mucha reflexión en los eventos futuros y se ha olvidado del encuentro presente. La falta de una escatología y eclesiología clara ha llevado a la iglesia pentecostal a querer escapar del presente con la visión de un rapto, se desvirtúa la parusía en su sentido presente. Por esa razón la esperanza no está en el encuentro con alguien, sino en esperar lo que viene en algo. Hay que tener claro que la esperanza está en alguien, ese alguien que es Rey, Cristo. Que viene con justicia; será la consumación de lo que la iglesia espera, la plenitud de la justicia. Steven Land dice que, la experiencia en el Espíritu aumenta la esperanza del encuentro de amor con Cristo. Ese acontecimiento que produce un aumento de fe y amor. Por lo tanto, al igual que la experiencia presente del bautismo en el Espíritu Santo, la parusía es la experiencia futura que será el inicio de la vida en justicia. 

La parusía es una esperanza entre lo que se ve actualmente y lo que se espera en el futuro. La parusía no se puede reducir a una concepción futurista, tampoco se puede limitar a algo presente. Es la tensión entre las acciones presentes, los afectos y la esperanza de la justicia futura.


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