El coronavirus: un cambio obligado en nuestra manera de vivir

 

 Coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de ‘Kill Bill’ – Slavoj Žižek

     Al inicio de la pandemia un grupo de filósofos plasmó su pensamiento en torno al COVID - 19 en un escrito llamado "Sopa de Wuhan" el cual contiene un escrito de Slavoj Žižek, un filosofo de Eslovenia, que pretende reflexionar respecto a la situación del coronavirus y cómo afecta esto al sistema capitalista y la vida en general. Esto me llevo a leer su pensamiento y partiendo de él reflexionar un poco sobre nuestra posición como individuos. 

    Para Žižek la pandemia ha generado “Pandemias ideológicas” que contaminan a la población sumando a los males que ya tenemos. Pero no todo es malo para el filósofo, puesto que, puede existir un virus ideológico positivo que pondrá en escena una alternativa de sociedad con formas de solidaridad y cooperación global, este nuevo virus es: la reinvención del comunismo que nos puede llevar a confiar en las personas,  que nos haga notar al otro y no solo al yo.

Libertad y libertades

    Al reflexionar en esto, me he dado cuenta que la libertad siempre es dependiente y no absoluta. La libertad siempre necesita del otro para elegir. Platón decía que la libertad era la capacidad de elegir y ser responsables con ella. Lo que significa que una decisión no solo me puede afectar a mí, sino también a quién me rodea. El golpe del virus a la sociedad capitalista e individualista que consentimos, nos mostró que de libres tenemos muy poco, mientras necesitemos del otro, mientras el otro se cuide él cuidará de mí y viceversa. Para Žižek la epidemia le dio al capitalismo un golpe con la "Técnica del corazón explosivo de la palma de cinco puntos" (referencia a la película Kill Bill 2). Nuestro sistema ha quedado débil, el corazón le ha estallado por dentro y con su caída caerá nuestra idealización de vida. El virus ha demostrado ser más fuerte y también sigiloso, esto nos obliga a cambiar o morir. 

Un virus que no hace distinción

    Lastimosamente, el cambio es obligado por la pandemia, de manera violenta y extrema, como casi siempre; nos volvemos solidarios solo de manera reactiva. Es ahora cuando nos hemos dado cuenta que el individualismo nos hace nada; es más, la realidad nos muestra que todos somos igual de vulnerables y que nuestras diferencias se hacen insignificantes. Como dijo Žižek:

“Este virus es democrático y no distingue entre pobres y ricos o entre estadista y ciudadano" común.(Žižek, 2020).

    Pero el virus solamente es la cúspide de los males para toda una generación, hasta hace poco se hablaba de cambio climático, violencia, desigualdades, pobreza extrema, entre una lista larga. ¿Por qué hasta ahora reaccionamos? Suponiendo que sí hemos reaccionado. Es un hecho que esto no quedará aquí, otras catástrofes se avecinan, probablemente  otras reflexiones con ellas, pero dependerá de nosotros si aprendimos a lidiar o irónicamente diremos nuevamente: ¡Esta catástrofe nos ha hecho recapacitar!

    La pandemia nos llevó a explorar la realidad virtual, donde encontrado seguridad. Pero, esto no duró por mucho tiempo, con la vuelta a la “nueva normalidad” que nos obliga a coexistir con el virus que nos ha hecho daño, hemos salido de la zona segura y ahora dependemos del otro, nunca antes nos habíamos sentido inseguros de saludar a alguien, de dar un abrazo, de hablar sin mascarilla o tocarnos la nariz; nuestro propio cuerpo (que tanto cuidamos) se ha vuelto el vehículo del peligro. Como dice Žižek: la amenaza llegó para quedarse.

La amenaza y el espíritu de unidad

    De todo esto leído de Žižek puedo concluir reflexionando en: Si la amenaza llegó para quedarse y nos hemos vuelto dependientes del otro; entonces, hay que cambiar nuestra manera de vivir. Regresar al consumismo individualista no creo que sea una opción. Así mismo, acumular riquezas, tampoco. El capitalismo sufrió un golpe letal, también nuestro ego sufrió un golpe. Nuestra visión de una vida próspera, está fundada en los recursos materiales, pero nadie pensó sentirse bien con disfrutar la compañía de sus seres queridos, bien dijo Jesús cuando expresó que las riquezas materiales se corrompen, yo agregaría: nos corrompen. Un bien haríamos al cambiar nuestra forma de vivir: entendiendo que nuestra libertad puede ser usada para cuidar al otro, que los recursos que tengo se pueden compartir, que la vida se disfruta con un abrazo, un beso y con las palabras, que nada de lo que tengo nos puede salvar y todo quedará en memorias de lo que un día fuimos, sería triste que nos recordaran por lo que un día tuvimos. El espíritu de la unidad será la libertad condicionada por el otro, el compartir mis bienes y la actitud de un cambio para el bien de todos.




Escuchen mis podcast en Spotify: 

Lecturas Teológicas Random - Spotify

Libro: Sopa de Wuhan 

Sopa de Wuhan

Comentarios

  1. Verdaderamente es una forma de describir la realidad e muchos de nosotros.

    ResponderEliminar
  2. Buena reflexión Shenry, este virus nos recuerda la fragilidad de la vida y el establecimiento de nuestras prioridades. Un fuerte abrazo! 👋🙏🏆

    ResponderEliminar
  3. Hola, sin duda una buena reflexión de lo que acontece en estos momentos a nivel mundial, que seguros nos creíamos y en que poco tiempo algo tan pequeño no cambió la vida por completo. Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El amor: la utopía real

Crítica filosófica y teológica a Soul.

ESTUDIO BÍBLICO: EL FUTURO DESCANSA EN LA ESPERANZA